La gastronomía de Gijón combina la cocina marinera del Cantábrico con los platos de montaña asturianos. El puerto pesquero garantiza pescado y marisco fresco cada mañana: pixín, oricios, nécoras, verdel. La huerta asturiana aporta fabes, verduras y productos lácteos como el queso Cabrales o el Afuega’l Pitu. La sidra natural acompaña cualquier comida y el escanciado es un ritual diario en las sidrerías del casco antiguo. Los restaurantes del barrio de Cimadevilla mantienen recetas tradicionales mientras que en el entorno de Begoña y La Arena han surgido propuestas más actuales que reinterpretan los clásicos. El cachopo, la fabada y el arroz con pitu de caleya son platos de cuchara que se comen todo el año. Los precios son razonables comparados con otras ciudades costeras españolas: una ración generosa de pescado fresco cuesta entre 15-20 €.
Top 10 platos que probar
Pitu de caleya (Pollo de corral)
El pollo de corral asturiano se cría en libertad en las aldeas del interior y llega a Gijón para prepararse en arroces caldosos o guisados. La raza autóctona tiene carne más firme y sabrosa que el pollo industrial. El arroz con pitu de caleya lleva sofrito de cebolla y pimiento, azafrán y un caldo elaborado con los huesos del ave. Se cocina en cazuela de barro y queda meloso, entre paella y arroz con bogavante. Algunos restaurantes lo preparan también al horno con patatas panadera o guisado con sidra. La temporada mejor es de septiembre a febrero cuando los pollos han crecido al aire libre durante el verano. Se come con cuchara directamente de la cazuela y se acompaña con sidra o vino blanco asturiano.
Casadielles (Empanadillas dulces de nuez)
Estas empanadillas fritas de masa de agua y aceite se rellenan con una mezcla de nueces molidas, azúcar, anís y canela. La masa se trabaja fina, casi transparente, y se cierra en forma de media luna antes de freírse en aceite de oliva. Una vez fritas se espolvorean con azúcar. El relleno lleva nueces de la montaña asturiana que se recogen en otoño, por eso la temporada tradicional va de noviembre a febrero. Ahora las encuentras todo el año pero las mejores son las que hacen las pastelerías artesanas respetando la receta original. Se comen tibias o a temperatura ambiente, nunca recién sacadas del aceite. Son un clásico de la merienda asturiana pero también las ponen de postre en muchos restaurantes.
Verdel a la parrilla (Caballa a la parrilla)
La caballa del Cantábrico se pesca de abril a octubre y llega diariamente al puerto de Gijón. Se prepara entera a la parrilla con un toque de sal gorda y aceite de oliva. La carne es grasa y jugosa, con un punto azul característico que se mantiene incluso después de cocinarla. Se sirve con patatas cocidas o ensalada y un chorrito de aceite crudo por encima. Los restaurantes del puerto de Fomento la tienen en carta cuando es temporada y muchos la anuncian en pizarra según lo que haya llegado esa mañana. El verdel es pescado azul económico que en Gijón se valora tanto como pescados más caros. Se come con las manos quitando la espina central y se acompaña con sidra o vino blanco frío.
Frixuelos (Crepes asturianas)
Estas filloas finas se preparan con leche, huevos, harina y un toque de anís o licor. La masa se extiende en sartén caliente con mantequilla hasta conseguir una crepe casi transparente. Se comen enrollados con azúcar, mermelada de manzana, crema pastelera o chocolate. En versiones más tradicionales se rellenan con compota de manzana reineta asturiana cocinada con canela. Son típicos de Carnaval y Semana Santa pero las sidrerías los tienen todo el año como postre. Se sirven apilados en platos de dos o tres unidades. La textura correcta es suave y elástica, nunca correosa. Se preparan en el momento en las casas de aldea pero en Gijón los restaurantes suelen tenerlos hechos y los calientan antes de servir.
Oricios (Erizos de mar)

Los erizos de mar del Cantábrico se recogen de enero a abril en las zonas rocosas de la costa gijonesa. Se abren por la mitad y se comen crudos con una cucharilla pequeña, extrayendo las huevas anaranjadas del interior. El sabor es intenso a mar, yodado, con textura cremosa. Se sirven sobre hielo picado, entre 4-6 unidades por ración. Los restaurantes del puerto los tienen en temporada y algunos bares de la zona de Fomento los ponen en la barra para comer de pie. Fuera de temporada están prohibidos por veda. Se acompañan con vino blanco albariño bien frío o sidra natural. No llevan ningún aliño, se comen tal cual. Los locales los toman como aperitivo antes del almuerzo o como tapa a media mañana.
Arroz con bogavante (Arroz caldoso con bogavante)

Este arroz caldoso lleva bogavante del Cantábrico troceado, caldo de pescado, sofrito de tomate y pimiento, y un punto de azafrán. El bogavante se cocina entero primero para hacer el caldo con la cabeza y las cáscaras, luego se añaden las colas y pinzas troceadas al final. El arroz queda meloso, con mucho caldo, y se sirve en cazuela de barro para dos personas mínimo. Es un plato de celebración que se pide en restaurantes del puerto o en asadores especializados en arroces. La temporada del bogavante fresco es de julio a octubre. Se come con cuchara y se acompaña con vino blanco o rosado asturiano. El precio varía según el tamaño del bogavante pero siempre es un plato caro comparado con otros arroces.
Queso Cabrales (Queso azul de Cabrales)

Este queso azul se elabora en los Picos de Europa con mezcla de leche de vaca, oveja y cabra, y se madura en cuevas naturales entre 3-6 meses. El moho azul verdoso se desarrolla por la humedad de las cuevas y le da un sabor fuerte y picante. La textura es cremosa y untuosa, se deshace en boca. En Gijón se come en tabla al final de la comida, untado en pan de hogaza, o fundido sobre solomillo o entrecot. También se usa para hacer salsas que acompañan carnes rojas. Se vende en cuñas envueltas en hoja de plágano en el Mercado del Sur. Los quesos artesanos cuestan 30-40 € el kilo. Se acompaña con sidra dulce, vino tinto de Ribera del Duero o membrillo. El Cabrales auténtico lleva sello DOP y viene siempre envuelto en papel de aluminio verde.
Pixín (Rape guisado)

El rape o pixín se guisa en cazuela de barro con almejas, cebolla, ajo, perejil, vino blanco y un sofrito de tomate. El pescado se trocea en medallones gruesos que se añaden al final para que no se deshagan. Las almejas sueltan su jugo salado y se mezcla con el sofrito creando una salsa espesa que se recoge con pan. Es un plato marinero típico del norte que en Gijón se prepara con el rape que llega cada mañana a la lonja. Se sirve en la misma cazuela donde se cocinó, humeante, y se come con cuchara y tenedor. La mejor temporada es de octubre a marzo cuando el pixín está en su punto óptimo. Se acompaña con sidra natural o vino blanco albariño. Algunos restaurantes lo preparan también en caldereta o a la plancha con ajada.
Cachopo (Filete empanado relleno)

Dos filetes grandes de ternera asturiana se rellenan con jamón serrano y queso, se empanan y se fríen en abundante aceite. El resultado es una pieza enorme, del tamaño de un plato, con el queso fundido en el interior. Se sirve con patatas fritas y pimientos de Padrón. Un cachopo es comida para dos personas, aunque los hay de ración individual más pequeños. El secreto está en la carne fina pero grande, el pan rallado crujiente y el queso bien fundido. Es un plato contundente que se come en sidrerías y restaurantes tradicionales. Originalmente era comida de aprovechamiento pero ahora es uno de los platos estrella de la gastronomía asturiana. Se acompaña con sidra natural escanciada. Existen variantes con queso Cabrales, con cecina, con boletus, pero la versión clásica lleva jamón y queso suave.
Fabada asturiana (Guiso de fabes con compango)

La fabada es el plato rey de Asturias: fabes blancas de la Granja cocidas a fuego lento con compango (chorizo, morcilla, tocino y lacón). Las fabes son alubias grandes que se cuecen durante horas hasta quedar cremosas por fuera y enteras por dentro. El compango aporta grasa y sabor al caldo. Se cocina en pote de barro y se sirve en cazuela honda con todos los ingredientes juntos. Es un plato de invierno pero en Gijón lo encuentras todo el año. La fabada correcta tiene el caldo espeso, casi gelatinoso, que se consigue con la cocción larga y el colágeno del tocino y el lacón. Se come como plato único en el almuerzo, nunca en la cena porque es muy pesada. Se acompaña con sidra natural y pan de hogaza para mojar. Cada sidrería tiene su versión pero las fabes tienen que ser siempre de la variedad Granja Asturiana con DOP.
Para comer barato en Gijón dirígete a la zona de La Arena y el barrio de La Calzada, donde los bares locales sirven menús del día por 11-14 € con platos tradicionales incluidos. El Mercado del Sur, en la calle Covadonga, tiene puestos de comida preparada donde una ración contundente sale por 5-8 €. Los jueves el mercado está más animado y hay más variedad de producto fresco. Evita los restaurantes de la playa de San Lorenzo en temporada alta: cobran hasta el doble que en calles paralelas a tres minutos andando.
Los tours gastronómicos por Gijón recorren las sidrerías del casco antiguo con catas de quesos asturianos, embutidos y sidra natural. La mayoría incluyen entre 4-6 paradas con degustaciones y explicaciones sobre el escanciado y las técnicas de elaboración tradicionales. Duran unas 3 horas y salen desde la plaza Mayor. Reserva un tour gastronómico para conocer locales que no encontrarías por tu cuenta y entender mejor la cultura sidrense gijonesa.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es el plato típico de Gijón?
¿Dónde comer barato en Gijón?
¿Cuánto cuesta comer en Gijón?
¿Qué bebida típica probar en Gijón?
¿Cuándo es temporada de pixín en Gijón?
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¿Cuál es la mejor época para visitar Gijón sin que haga demasiado frío pero tampoco esté abarrotado de turistas?
Te recomendamos mayo o septiembre, tienes temperaturas agradables (18-22°C) y menos masificación que en verano. Además, el mar está más templado para disfrutar de las playas.
Genial guía! Viajamos a Gijón en septiembre en familia y mi hijo quiere saber si hay playas con olas para hacer surf. ¿Cuál recomendáis?
Hola Miguel, gracias por vuestro interés. Gijón tiene varias playas ideales para surf como Poniente y San Lorenzo, aunque en septiembre encontraréis excelentes condiciones en todas. Os aconsejamos revisar el estado del mar antes de ir y llevar neopreno, pues el agua aún es fresquita. Un abrazo y que disfrutéis la familia!